Art.Nr. 23911 + 23912
: es casi imposible crear una maqueta más fiel al original. Con el C8R, el fabricante estadounidense ha hecho realidad por primera vez un diseño con motor central. En el modelo original, el motor de 5,5 litros se sitúa entre la cabina del conductor y el eje trasero, algo que
Visualmente, este coche de carreras plateado y amarillo es una auténtica maravilla; sus formas y su rotulación transmiten velocidad y potencia. Las grandes carcasas rojas de los retrovisores y algunas calcomanías aportan además toques de color. La pintura y las calcomanías están limpias, bien definidas y sin imperfecciones. Las lunas, muy tintadas, combinan bien con el vehículo, aunque apenas permiten distinguir la figura del piloto.
Las ruedas encajan perfectamente y de forma fiel al original en los pasos de rueda y no dejan espacio innecesario hacia arriba. Giran con soltura y sin problemas apreciables.
En cuanto a la conducción, la C8R, tanto en la versión 124 como en la 132, está a la altura de las demás motos de la categoría GT. Si fuera solo un poco más ligera, tendría más posibilidades de subir al podio; sin embargo, su comportamiento en carretera es bastante dócil, lo que sin duda puede resultar ventajoso en las carreras de resistencia.
En la vida real, el C8R debutó en las 24 Horas de Daytona de 2020, en la categoría GT-Le Mans, con el equipo estadounidense Corvette Racing. Tras la victoria inaugural en la categoría GT-LM, se sumaron otras carreras exitosas en el Campeonato IMSA SportsCar de 2020 y, finalmente, el año concluyó con el tercer puesto en la clasificación general de la categoría GT-LM (por cierto, el primer puesto lo ocupó el C8R amarillo con el número 3). Gracias a los éxitos del C8R, Corvette Racing y Chevrolet se hicieron en 2020 tanto con el campeonato de equipos como con el de constructores en la categoría GT-LM.




